Estoy ocupada
A medida que pasaron los años aprendi a avergonzarme cada vez menos de mi cuerpo, de mis actos, de mis pensamientos. De dejar de pensar que lo que pienso es absurdo, que lo que hago es ridículo, que lo que deseo es sucio. Y aprendí a decir lo que pienso, sin vergüenza de que alguien a mi alrededor piense algo mejor. A hacer lo que me gusta, sin vergüenza de que alguien a mi alrededor crea que es inoportuno. A perseguir lo que deseo, sin vergüenza de que alguien a mi alrededor opine que es inapropiado. Contenta de someterme a la mirada externa, sin plegarme a la vergüenza ajena. Y aprendí a no preguntarle a la vergüenza cómo vestirme, dejando de preocuparme porque
alguien piense que voy buscando gustar, destacar. Y aprendí a callar
a la vergüenza al desnudarme, sintiéndome cada vez más cómoda en
mi cuerpo acostumbrándome a enseñar(me)lo sin miedo. Dejé
consultar con la vergüenza antes de abrir la boca, no vaya a ser que
dijera sin filtro lo que me pasa por la cabeza, y se enterara la gente. Y empezé a disfrutar de bailar, de reír a carcajadas, de rascarme el culo, de
preguntar lo que no entiendo, de opinar lo que pienso, de compartir lo
que siento, de pedir ayuda, de ponerme faldas, de ir a la playa, de
comer o llorar en la calle, de ir sin sujetador, de pintarme, de salir
sin pintar, de bajar a la calle despeinada, de usar esa ropa que dicen
que no me pega nada, de llamar a quien echo de menos, de tomar la
iniciativa, de decir que no, de decir que sí, de quejarme, de
vanagloriarme, de estar orgullosa, de admitir que estoy asustada. Así fue que a medida que fui haciendome más grande busqué a mi sinvergüenza interna. Y
le costó salir un poco, le daba vergüenza. Pero acabó sacándome a
bailar, haciéndome dúo al cantar, saliendo conmigo a la calle con la
cara sin lavar, animándome a hablar, a ignorar las cosas que me deberían
avergonzar... Y ahora no tengo tiempo para sentir vergüenza. Estoy ocupada viviendo.El día en que decidí llorar
Está bien; no hubieras sido romántico, no me hubieras conquistado, no hubieras gastado tu tiempo con detalles absurdos. Si no buscabas tener algo serio, me parece estupendo. Sólo hubieras venido a mi con tus verdaderas intenciones: con una sonrisa, un qué tal y un pasemos la noche, a mi me bastaba. ¿Y sabes? Todo hubiera ido mejor porque no hubieramos jugado a la princesa y el príncipe, no hubieramos tenido que montar el teatro de siempre, luego nos hubieramos ido con las cosas claras, nada de preguntas tontas, ni imaginaciones distorsionadas, ni fantasías, vos y yo, hubieramos sido, mágico instante, no lo dudo; pero ahi estaba la diferencia, cada cosa que hubieramos hecho sería de forma consciente, sin expectativas, sin limitaciones y punto.
Faros
A medida que pasa el tiempo, queda mas esa música melódica, que los
nombres de aquellos con quienes la bailaste. Y queda mas la orilla, el
mar y el horizonte, que con quienes los caminaste. Quedan mas las
frases, que los autores, y las ideas que sus mentores. Queda mas el
desayuno, que el que compartía la sabana, y quedan mas las películas que
el cine. Queda mas el sabor de tu primera golosina, que el dolor del
primer desamor. Y queda mas ese dia soleado, que la peor tormenta. Queda
el amor de la maestra amada, mas que la maestra , y queda esa novela,
mas que quien nos enseño a leer. Queda la forma del árbol, mas que su
nombre, y queda mas el olor de la infancia, que el apellido del vecino.
Queda mucho mas el donde, que el con quien.
Para recordar, esta la historia, y las fechas, y las agendas, y las fotos, pero la memoria es selectiva, y es mas amiga del corazón que del esfínter.
Con el paso del tiempo todos seremos anónimos. Por eso, este pequeño y fugaz instante, en el que pasamos por esta experiencia, conviene sembrar lindas imágenes en los corazones ajenos, cosa que lo que quede, merezca ser recordado. Son aquellos gestos de nobleza, los faros que siempre emanaran luz en las noches mas oscuras. Es probable que no recordemos o no sepamos el nombre de la costa, pero si sabremos hacia donde poner proa.
PD. Dedicado a todos aquellos que preservan la capacidad de ver al otro, de respetarlo, y de no renunciar a los sueños compartidos.
Para recordar, esta la historia, y las fechas, y las agendas, y las fotos, pero la memoria es selectiva, y es mas amiga del corazón que del esfínter.
Con el paso del tiempo todos seremos anónimos. Por eso, este pequeño y fugaz instante, en el que pasamos por esta experiencia, conviene sembrar lindas imágenes en los corazones ajenos, cosa que lo que quede, merezca ser recordado. Son aquellos gestos de nobleza, los faros que siempre emanaran luz en las noches mas oscuras. Es probable que no recordemos o no sepamos el nombre de la costa, pero si sabremos hacia donde poner proa.
PD. Dedicado a todos aquellos que preservan la capacidad de ver al otro, de respetarlo, y de no renunciar a los sueños compartidos.
Deseo...
Deseo que desees ser feliz de un modo posible y rápido, deseo que desees
una vía expresa rumbo a realizaciones no-utópicas, pero viables, que
desees cosas sencillas como un jugo helado después de correr o un abrazo
al llegar a casa.
Deseo que desees con discernimiento y con objetivos bien definidos.
Pero deseo también que desees con audacia, que desees unos sueños descabales y que al saberlos imposibles no los lleves en gran consideración, pero los mantengas encendidos, libres de frustraciones, que desees con fantasía y atrevimiento, estando alerta para las casualidades y los milagros, para lo imponderable de la vida, donde los deseos secretos son atendidos.
Deseo que desees trabajar mejor, que desees amar con menos amarras, que desees viajar bien lejos … Y desees volver para tu rincón, deseo que desees crecer …
Y que desees el llanto y el silencio, porque a través de ellos somos pujados para adentro, deseo que desees tener el coraje de mirar con más nitidez. Pero deseo también que desees una alegría incontenida.
Que desees más amigos, no necesariamente los mejores, basta que sean buenos compañeros de deporte y de mesa de taberna, que desees la taberna tanto cuanto la iglesia, pero que el deseo por el encuentro sea sincero.
Que desees escuchar las historias de los demás, que desees creer en ellas y descreer también, pues hace parte de la vida este ir y venir de certezas y dudas.
Que desees no tener tantos deseos concretos, que el deseo mayor sea la convivencia pacífica con otros que desean otras cosas.
Deseo que desees algunas mudanzas, una mudanza que sea necesaria y que ella no te pese en el alma, las mudanzas son temidas, pero no existe otro combustible para esa travesía.
Y deseo, principalmente, que desees desear, que te permitas desear, pues el deseo es vigoroso y gratuito, el deseo es inocente.
No reprimas tus pedidos ocultos, deseo que desees victorias, romances, diagnósticos favorables, más dinero y sentimientos varios, pero deseo, antes de todo, que desees, simplemente.
Martha Medeiros
Deseo que desees con discernimiento y con objetivos bien definidos.
Pero deseo también que desees con audacia, que desees unos sueños descabales y que al saberlos imposibles no los lleves en gran consideración, pero los mantengas encendidos, libres de frustraciones, que desees con fantasía y atrevimiento, estando alerta para las casualidades y los milagros, para lo imponderable de la vida, donde los deseos secretos son atendidos.
Deseo que desees trabajar mejor, que desees amar con menos amarras, que desees viajar bien lejos … Y desees volver para tu rincón, deseo que desees crecer …
Y que desees el llanto y el silencio, porque a través de ellos somos pujados para adentro, deseo que desees tener el coraje de mirar con más nitidez. Pero deseo también que desees una alegría incontenida.
Que desees más amigos, no necesariamente los mejores, basta que sean buenos compañeros de deporte y de mesa de taberna, que desees la taberna tanto cuanto la iglesia, pero que el deseo por el encuentro sea sincero.
Que desees escuchar las historias de los demás, que desees creer en ellas y descreer también, pues hace parte de la vida este ir y venir de certezas y dudas.
Que desees no tener tantos deseos concretos, que el deseo mayor sea la convivencia pacífica con otros que desean otras cosas.
Deseo que desees algunas mudanzas, una mudanza que sea necesaria y que ella no te pese en el alma, las mudanzas son temidas, pero no existe otro combustible para esa travesía.
Y deseo, principalmente, que desees desear, que te permitas desear, pues el deseo es vigoroso y gratuito, el deseo es inocente.
No reprimas tus pedidos ocultos, deseo que desees victorias, romances, diagnósticos favorables, más dinero y sentimientos varios, pero deseo, antes de todo, que desees, simplemente.
Martha Medeiros
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