Mi reloj está marcando las 12


Y despertaré y continuaré con mi historia de fantasías que me llevan a soñar algo real, a soñar una vida simple, una sonrisa al despertar, un desayuno en el borde de mi cama, un sol que ilumine mi ventana, una mirada que me haga sentir bella, una caricia que me hunda en un abrigo. Imagino una vida posible sin misterios, sin promesas que me hundan en tristezas… Una nube que me traslade a un amor discreto, a un amor sincero, a una pasión irresistible.
Descubriré entre tantos desaciertos al amor de mi vida y volveré para transformar lo que he sufrido en un tiempo fructífero. Me comprometeré con la vida porque hasta ahora sólo he perdido mi tiempo (el tiempo vuela y las doce marcarán otro camino, sin piedras).
Hasta las 12 soñé con irrealidades y esperé que se concreten. Supedité todo sin pedir explicaciones. Otorgué, concedí, toleré, comprendí lo incomprensible. Hasta las doce que marcó mi reloj, en que volví a ser yo misma (aunque me disguste), emprendí una nueva era confiando en mí, valorando aquellas cosas a las que les resté importancia, entendiendo que yo no era lo que pretendían que fuese y que eso no era malo.
No es una perdida, sino una experiencia. Y de algo estoy orgullosa y es de saber correrme cuando ya no hay espacio para mí. Esto no es una renuncia, es la aceptación de la realidad que he negado hasta ahora. Las doce de mi reloj me anuncian que ya es tiempo de tomar otro camino, de elegir el mejor de mis destinos aunque no lleve conmigo aquello que quise tomar. Si en algún momento fui valorada, querida o respetada, aquellos que supieron verme sabrán encontrarme y ganar nuevamente mi confianza, para ofrecerme todo lo que merezco y cuidarme como yo deseo, para ampararme y protegerme del dolor.
Se acabaron los plazos. Ya es tiempo de tomar otro rumbo, de tomar otra decisión, de aceptar el control de mi vida, de escapar de lo que no se concreta, de dejar de demorar una decisión que me dará tranquilidad.

Hoy mi reloj marca las 12. Y estoy despertando para realizar mis sueños, a darles vida, y a volverlos realizables.

El significado de los Besos


Los besos representan el 80% del ritual amoroso. Cuando una pareja
deja de besarse es porque han surgido elementos que les están separando. Se escucha siempre que un beso dice más que mil palabras de amor y quien lo afirma tiene toda la razón. A continuación revelamos el significado de los besos:

El beso en la mano: Significa ternura y deseos de sentirse querido.

El beso en el cuello: Es sinónimo de pasión y desenfreno, te indica que su amor es muy apasionado.

El beso en la oreja: Significa que juega y que probablemente su sentimiento no es genuino y pudiera ser que te esté utilizando.

El beso en el cabello: Dependencia y necesidad de tenerte para siempre.

El beso en los ojos: Indica la ternura que le inspirás y te dice cuánto te necesita.

El beso con ojos cerrados: Dice mucho del amante, su ensoñación y la entrega de todo su ser en ese beso.

El beso robado: La timidez y al mismo tiempo la fantasía emocional.

El beso en los labios abrazando la cintura: El amor más maduro y reflexivo que se ha consolidado a pesar de los obstáculos.

El beso en la frente: Sumisión y al mismo tiempo sentido de proteger a quien se besa, es una manera de decirte que no quiere lastimarte nunca o que espera que seas fiel.

Los besos arrebatados: En las parejas consolidadas significan que siguen en plena luna de miel y en las parejas que empiezan que el amor es poco duradero.

El beso en la mejilla: Sincera y jovial amistad pero nada más.