
Estamos frente a frente Nuestros labios no resisten Nuestros ojos son testigos, Todo es tan real, pero nada es normal...
Me senti joven como nunca, me percibí deseada, mirada, aceptada, pensé en todo lo que había tenido antes y era difícil de comparar, sentí que la tierra se hundía a mis pies y el éxtasis como jamás lo había vívido: una escena casi imposible de describir. Ya se habían acortado las diferencias, sólo se sentía el olor de dos cuerpos fundidos en un placer casi sobredimensionado, poco reconocido y en la comparación quedó atrás aquella impresión de lo conocido previamente. Me di cuenta que me había engañado a mi misma, no era fantástico ni tan real el pasado, solo fue una experiencia que colmé de idealización engañada por mi deseo de amar. No hay nada mas lindo que compartir los momentos gratos, los silencios claros, las miradas tiernas, las fantasías ricas, las compañías elegidas, los misterios sanos, los buenos augurios, la mejor caricia, los besos eternos... Nada es para siempre, por eso mientras dura debe ser especial, debe ser valorado, debe ser reconocido y cuando termina, debemos agradecer haber podido disfrutarlo, haberlo vívido intensamente. Y este corazón en estado de terapia intensiva esa tarde volvió a latir como hace un tiempo... te quedaste tan dentro de mí, que ni la distancia puede enfriarme.