El día en que decidí llorar

Está bien; no hubieras sido romántico, no me hubieras conquistado, no hubieras gastado tu tiempo con detalles absurdos. Si no buscabas tener algo serio, me parece estupendo. Sólo hubieras venido a mi con tus verdaderas intenciones: con una sonrisa, un qué tal y un pasemos la noche, a mi me bastaba. ¿Y sabes? Todo hubiera ido mejor porque no hubieramos jugado a la princesa y el príncipe, no hubieramos tenido que montar el teatro de siempre, luego nos hubieramos ido con las cosas claras, nada de preguntas tontas, ni imaginaciones distorsionadas, ni fantasías, vos y yo, hubieramos sido, mágico instante, no lo dudo; pero ahi estaba la diferencia, cada cosa que hubieramos hecho sería de forma consciente, sin expectativas, sin limitaciones y punto.

0 comentarios:

Publicar un comentario