Esta chica que a veces escribe...


Ni linda ni fea, ni gorda ni flaca, sencilla en muchos aspectos, prefiero usar jeans a minifaldas, soñar en vez de dormir, quedarme en casa cuando llueve, prefiero coleccionar buenos momentos, esos que ofrecen una sonrisa cuando se los trae al presente. Me gusta amar y ser amada, me gusta reir a carcajadas y mostrar mi
gran sentido del humor, escuchar toda la musica que pueda y bailar... Mi lugar favorito en este mundo es cualquiera en el que pueda estar con esa persona que lo haga especial. Y Paris... siempre serà Paris... Me gustan los desafíos, hacer promesas, cumplirlas, hacer feliz, hacer reir, ganarme el espacio en el corazon de
alguien más, que me recuerden por algo bueno, que no me olviden por algo mejor... Soy una persona en quien confiar, leal y sincera. Me gusta decir lo que pienso y siento, y que me hagan callar sólo con un beso, imaginar sin límites, hacer realidad lo imposible, darle valor a las cosas absurdas, esas de las que nadie se percata. Me gusta crear un refugio entre palabras, con abrazos y caricias y estar convencida que con ellas es suficiente para cambiar un estado de animo y vencer a la mala suerte...

Sin pretextos...

En un mundo paralelo nosotros viviríamos a base de amor más que de comida y nos conformaríamos con cosas más sencillas que con un millón de dólares que no alcanzan la verdadera felicidad. En esa vida no necesitaríamos de nada ni de nadie más, no habría títulos ni formalidad para decirles al resto que nos queremos, ni a ellos les importaría, sólo a nosotros dos. Escribiríamos nuestros nombres sobre la arena sin temor a que la marea se los lleve y reiríamos a carcajadas hasta altas horas escuchando tu música porque el tiempo sería lo de menos. Y la gente que nos rodea a diario se preguntaría porqué somos tan felices, tan unidos, y nosotros les diríamos que el secreto de todo cuento es no tener pretextos...

¿...?

Porque con uno no basta y tres son demasiados, yo me quedo con dos, dos puntos suspensivos en esta historia que no hablan de un final determinado ni pactado ni predestinado ni tampoco de algo inconcreto o efímero... solamente algo infinito como es el amor, algo que puede durar tanto como se pueda imaginar. Y por eso insisto, que dos, son mejor que uno.

Te espero

Esperar siempre toca esperar, esperar para tener esto, esperar para saber lo otro, esperar para encontrar la felicidad, esperar para ver si esa felicidad te pertenece o sólo será pasajera... Esperar en la expectativa, esperar en resolver algún problema, esperar para ver los resultados de ese problema... Esperar, todo es cuestión de esperar, de tomarlo con calma, de contar hasta diez, hasta cien, sin resoplar, de ponerle una sonrisa, de rogar por más paciencia... Esperar a que las cosas se den, pero se den como uno quiera... Esperar, esa es la palabra que tengo en mi cabeza hoy en día.

Tus besos

Recuerdo un beso que estuvo a punto de no darse, porque significaba demasiado. Todavía quema en mis labios. Recuerdo otro casi robado, que se dio porque parecía que había que darlo. Salió de tu cabeza, que no es el sitio de donde deben salir los besos. Recuerdo tantos besos hambrientos, que devoraban el ahora porque no sabían si tendrían un después. Algunos besos ligeros, que no llenaban mucho pero dejaban buen sabor de boca. Otros pocos besos que no se debieron dar. Algunos que se dieron y no se sintieron. Algunos que se sintieron y no se dieron... Y quedan todos esos besos que no se volverán a dar...