Extrañandome
Avísame si tienes ganas de un beso que te encienda el alma;
si sientes que algún día tu cama parece un congelador.
Avísame si por las noches despiertas y te sientes solo;
si sientes que tu piel se moja recordando mi calor.
Avísame amor, porque sabes que no existe nadie
que te haga sentir la pasion que siempre en mí encontraste.
Avísame amor,
yo con gusto correré a buscarte,
o ven hasta aquí,
a los brazos que te acostumbraste.
Avísame amor,
porque siempre voy a estar dispuesta
a darle a tu piel las caricias que te enloquecieron.
Avísame amor,
y no pienses que podría juzgarte,
porque yo también,
hoy me muero por volver a amarte.
Avísame si se te antoja
hacer de nuevo esas cosas.
V.O.S.
Voy a dejar que tus brazos me rodeen; vos dejarás que te rodeen mis piernas. Iremos lejos. Soñaremos que los cuentos de hadas
son posibles; que son perennes. O no me dejes y no iremos a ningún lugar
más lejano que el café de la esquina. De todos modos, sobre el
mapa de tu cuerpo he viajado mucho más allá de cualquier horizonte
imaginable. Pedirle más a la vida sería un
obsceno gesto de avaricia...
Crecí pensando que el amor era algo temporal. Había aprendido en los libros, las canciones, las películas, en mi familia y en mis amigos que cuando el amor acaba hay que dejar un pequeño luto. Igualmente que cuando está a punto de empezar hay que prepararlo como se prepara una fiesta. Y que cuando dura hay que ser feliz. Pero luego te das cuenta que el amor no es lo que te enseñaron. Es sucio, maravilloso, eterno si se quiere, exagerado, teatral, desproporcionado, humillante, impresionante, sublime, tonto, complicado, hermoso, atento, desobligado, intenso, una locura tratar de entenderlo, pero sobre todo es libre.
Invitacion
Y la invitación queda hecha, puede entrar y quedarse, sentarse si quiere, ¿salvarme quizás? Le advierto, si; es un mundo salvaje,
un suplicio aislado, oscuro, muy oscuro.
¿Se atrevería a abrir, tan solo?
No importa si no se lo cuenta a nadie, si es el dolor quién nos mueve, no he venido a juzgarle, los dos sabemos que la vida nos ha jugado chueco.
¿Quiere acompañarme?, ¿sería tan amable?
Se que suena repentino, cuesta razonarlo pero
si está a mi lado… ¿Cuan feliz sería?
un suplicio aislado, oscuro, muy oscuro.
¿Se atrevería a abrir, tan solo?
No importa si no se lo cuenta a nadie, si es el dolor quién nos mueve, no he venido a juzgarle, los dos sabemos que la vida nos ha jugado chueco.
¿Quiere acompañarme?, ¿sería tan amable?
Se que suena repentino, cuesta razonarlo pero
si está a mi lado… ¿Cuan feliz sería?
Julio Cortázar. Rayuela. Cap. 93
No te quiero por vos, ni por mí, ni por los dos juntos; no te quiero porque la sangre me llame a quererte; Te quiero porque no sos mío, porque estás del otro lado, ahí donde me invitas a saltar y no puedo dar el salto, porque en lo más profundo de la posesión no estás en mí, no te alcanzo, no paso de tu cuerpo, de tu risa.
'Me atormenta tu amor que no me sirve de puente porque un puente no se sostiene de un solo lado'.
... Y no me mires con esos ojos de pájaro, para vos la operación del amor es tan sencilla, te curarás antes que yo, y eso que me queres como yo no te quiero.
'Me atormenta tu amor que no me sirve de puente porque un puente no se sostiene de un solo lado'.
... Y no me mires con esos ojos de pájaro, para vos la operación del amor es tan sencilla, te curarás antes que yo, y eso que me queres como yo no te quiero.
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