Permitime mirarte...

Un instante detente y permíteme contemplar tu rostro. Mírame un momento; tal vez descubra en tus ojos los misterios de tu corazón y en tus rasgos, los enigmas de tu alma. Un instante detente, ¡oh hada! Estoy fatigado de andar y mi alma recela de los peligros del camino. Detente. Ya llegamos a la encrucijada donde la vida y la muerte se encuentran. Y no daré un paso más, hasta que mi alma descubra las intenciones de tu alma y mi corazón perciba los secretos de tu corazón.
khalil Gibran

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