Ese capítulo no lo vi.

Por ahora lo planteo en términos afirmativos, aseverándolo. Lo cierto es que los hombres no se deciden, y se transforman para nuestros ojos en pseudos falsos profetas. Dicen pero no hacen. Hacen, pero se retraen. Han devenido en seres sin decisión suficiente para sostener lo que provocan o alimentan.
Ciclotímicos e inestables. No sueltan, pero tampoco sostienen. 
El que hoy te quiere, mañana estará confundido. 
El que se moría por llevarte a la cama, no avanza por miedo. Aún me pregunto ¿miedo a qué? A lastimarte, a enamorarse, a que le gustes demasiado, a que te confundas, y etc, etc. 
El que hoy te ama, mañana te querrá mucho, pero te pedirá ir más despacio ¿qué cuernos es ese invento de ir más despacio? ¿a dónde, hacia qué? ¿quién lleva un velocímetro? 
El que venía impulsando una posible relación, caerá en el letargo.
El que te llamaba todos los días, de pronto olvidará tu teléfono, el cual no sonará más. 
El que hasta ayer moría por verte, hoy mira para otro lado. 
Y así las cosas están dadas. Y una, se queda como si hubiera perdido un capítulo de la serie.

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