La Invitacion -Oriah Mountain Dreamer


No me interesa lo que haces para ganarte la vida.
Quiero saber lo que ansías,y si te atreves a soñar en satisfacer el deseo de tu corazón.
No me interesa tu edad.
Quiero saber si te arriesgarías a parecer como un tonto por amor, por tus sueños, por la aventura de estar vivo.
No me interesa cuáles planetas están en armonía con tu luna.
Quiero saber si has tocado el centro de tu pesadumbre,
si las traiciones de la vida te han abierto,
o si te has marchitado y cerrado por el miedo al dolor futuro.
Quiero saber si puedes sentarte con el dolor,el mío o el tuyo,
sin intentar esconderlo, desvanecerlo o arreglarlo.
Quiero saber si puedes estar con la alegría,la mía o la tuya,
si puedes bailar con locura y permitir que el éxtasis te llene hasta la punta de los dedos,
sin advertirnos que seamos cuidadosos, que seamos realistas,
o que recordemos las limitaciones de los seres humanos.
No me interesa si la historia que me cuentas es verdadera.
Quiero saber si decepcionas a otros para serte fiel a ti mismo,
si puedes soportar la acusación sin traicionar a tu propia alma.
Quiero saber si puedes ser fiel, y por lo tanto ser confiable.
Quiero saber si puedes ver la belleza,aún cuando no sea bella todos los días,
y si puedes originar tu vida desde su presencia.
Quiero saber si puedes vivir con el fracaso,el tuyo o el mío,
y no obstante pararte a la orilla del lago y gritarle a la luna "¡Sí!"
No me interesa saber en dónde vives o cuánto dinero tienes.
Quiero saber si puedes levantarte después de una noche de pesar y desesperación,
cansado y golpeado hasta los huesos,
y hacer lo que se tiene que hacer por los niños.
No me interesa quién eres o cómo llegaste a estar aquí.
Quiero saber si te pararás en el centro del fuego conmigo sin rehuir.
No me interesa en dónde o qué o con quién has estudiado.
Quiero saber qué es lo que te sustenta desde adentro cuando todo lo demás desaparece.
Quiero saber si puedes estar solo contigo mismo,
y si verdaderamente te agrada la compañía que buscas en los momentos vacíos. 

Mi secreto

He cometido muchos errores. He llorado por quién no debía y he reído con falsas amistades, he tropezado dos veces con la misma piedra y cuando pensaba que ya no lo haría más, me empujaron y caí estampada con la tercera. He perdonado mucho, demasiado, he callado te quieros que, por miedo o por inseguridad, se quedaron por mucho tiempo en el aire. Algunas veces me he despertado con ganas de comerme el mundo y otras donde parecia que el mundo me comía a mi. He gritado con fuerza, pero mi voz no siempre salia, y he callado verdades por no hacer daño. Hay días que dormía sola para poder soñar y días en los que no podia dormir. He tenido la sensación de volar más alto que las nubes en el lugar más insospechado. He disfrutado de pequeños detalles, y he aprendido poco a poco en qué consiste la vida. Y el secreto...el verdadero secreto de todo está en no arrepentirme de nada...

Tolba Phanem - mujer, poeta africana.


Cuando una mujer de cierta tribu de África sabe que está embarazada, se interna en la selva con otras mujeres y juntas rezan y meditan hasta que aparece la canción del niño. Saben que cada alma tiene su propia vibración que expresa su particularidad, unicidad y propósito.
Las mujeres entonan la canción y la cantan en voz alta. Luego retornan a la tribu y se la enseñan a todos los demás.
Cuando nace el niño, la comunidad se junta y le cantan su canción. Luego, cuando el niño comienza su educación, el pueblo se junta y le canta su canción. Cuando se inicia como adulto, la gente se junta nuevamente y canta. Cuando llega el momento de su casamiento, la persona escucha su canción.
Finalmente, cuando el alma va a irse de este mundo, la familia y amigos se acercan a su cama e igual que para su nacimiento, le cantan su canción para acompañarlo en la transición. En esta tribu de África hay otra ocasión en la cual los pobladores cantan la canción. Si en algún momento durante su vida la persona comete un crimen o un acto social aberrante, se lo lleva al centro del poblado y la gente de la comunidad forma un círculo a su alrededor. Entonces le cantan su canción.
La tribu reconoce que la corrección para las conductas antisociales no es el castigo; es el amor y el recuerdo de su verdadera identidad. Cuando reconocemos nuestra propia canción ya no tenemos deseos ni necesidad de hacer nada que pudiera dañar a otros. Tus amigos conocen tu canción y te la cantan cuando la olvidaste. Aquellos que te aman no pueden ser engañados por los errores que cometes o las oscuras imágenes que muestras a los demás.


Ellos recuerdan tu belleza cuando te sientes feo; tu totalidad cuando estás quebrado; tu inocencia cuando te sientes culpable y tu propósito cuando estás confundido. No necesito una garantía firmada para saber que la sangre de mis venas es de la tierra y sopla mi alma como el viento, refresca mi corazón como la lluvia y limpia mi mente como el humo del fuego sagrado.

"Enamorarse y no" Mario Benedetti


Cuando uno se enamora las cuadrillas del tiempo hacen escala en el olvido, la desdicha se llena de milagros, el miedo se convierte en osadía y la muerte no sale de su cueva. Enamorarse es un presagio gratis, una ventana abierta al árbol nuevo, una proeza de los sentimientos, una bonanza casi insoportable y un ejercicio contra el infortunio. Por el contrario desenamorarse es ver el cuerpo como es y no como la otra mirada lo inventaba, es regresar más pobre al viejo enigma y dar con la tristeza en el espejo.

No me gusta...

No me gusta que se me acabe la yerba, no me gusta el olor a "pachuli" ni la nata que se le hace a la leche hirviendo, no me gusta la primavera, ni la gente que miente y no escucha, no me gustan los bichos, no me gusta peinarme, ni me gusta planchar, no me gusta la piel seca, no me gusta el tráfico, ni el agua fría de la ducha, no me gustan los espejos falsos, ni la gente que no lee, ni los ácaros del polvo, ni los hospitales, ni el olor a viejo, no me gusta el ruido de las obras ni el de los bomberos o la ambulancia, no me gustan las medicinas ni sentirme mal, ni tenerte lejos, no me gusta la distancia, ni las arañas, ni el olor a muerto, no me gustan los cementerios, no me gusta usar paraguas, no me gusta la gente que no toma decisiones a su debido tiempo, no me gusta que me etiqueten, no me gustan los babosos y los que siempre me cuentan lo mismo, no me gusta la gente insensible, no me gustan las resacas, ni que me corten las alas cuando más libre me siento. No me gusta que me despierten a gritos, ni sentirme encerrada, ni las consultas de los dentistas, ni la gente que se cree más lista que el mismísimo mundo, no me gusta la gente que dice "no me gusta" sin antes haberlo probado, no me gusta que me juzguen, ni tener las manos frías, no me gusta perder, no me gusta que las cosas no salgan como yo quiero, no me gusta no poder estar con vos en este momento...

....silencios...

Sé que te sientes tan solo que te duele, sé que no te gusta la gente, sé que tomas demasiados cafés, sé que piensas que la vida está pasando a tu lado y no sabes exactamente cómo y sé que te has obligado a no pensar en mí, porque es ridículo fantasear sobre alguien que has visto apenas dos veces.

EL VALIOSO TIEMPO DE LOS MADUROS

 Conté mis años, y descubrí que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante, que el que viví hasta ahora... 
Me siento como aquel chico que ganó un paquete de golosinas: las primeras las comió con agrado, pero cuando se dio cuenta que quedaban pocas, comenzó a saborearlas profundamente. 
Ya no tengo tiempo para reuniones interminables donde se discuten estatutos, normas, procedimientos, y reglamentos internos, sabiendo que no se va a lograr nada. 
Ya no tengo tiempo para soportar absurdas personas que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido. 
Ya no tengo tiempo para lidiar con mediocridades. 
No quiero estar en reuniones donde desfilan egos inflados. 
No tolero a maniobreros y ventajeros. 
Me molestan los envidiosos que tratan de desacreditar a los más capaces para apropiarse de sus lugares, talentos, y logros. 
Detesto, si soy testigo, de los defectos que genera la lucha por un majestuoso cargo. 
Las personas no discuten contenidos, apenas los títulos. 
Mi tiempo es escaso como para discutir títulos. 
Quiero la esencia, mi alma tiene prisa... Sin muchas golosinas en el paquete... 
Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana. 
Que sepa reír de sus errores. 
Que no se envanezca con sus triunfos. 
Que no se considere electa antes de hora. 
Que no huya de sus responsabilidades. 
Que defienda la dignidad humana. 
Y que desee tan sólo andar del lado de la verdad y la honradez. 
Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena. 
Quiero rodearme de gente que sepa tocar el corazón de las personas…. 
Gente a quien los golpes duros de la vida le enseñó a crecer con toques suaves en el alma. 
Sí, tengo prisa, pero por vivir con la intensidad que sólo la madurez puede dar. 
Pretendo no desperdiciar parte alguna, de las golosinas que me quedan… 
Estoy seguro que serán más exquisitas que las que hasta ahora he comido. 
EL VALIOSO TIEMPO DE LOS MADUROS
Mario de Andrade