Mi secreto

He cometido muchos errores. He llorado por quién no debía y he reído con falsas amistades, he tropezado dos veces con la misma piedra y cuando pensaba que ya no lo haría más, me empujaron y caí estampada con la tercera. He perdonado mucho, demasiado, he callado te quieros que, por miedo o por inseguridad, se quedaron por mucho tiempo en el aire. Algunas veces me he despertado con ganas de comerme el mundo y otras donde parecia que el mundo me comía a mi. He gritado con fuerza, pero mi voz no siempre salia, y he callado verdades por no hacer daño. Hay días que dormía sola para poder soñar y días en los que no podia dormir. He tenido la sensación de volar más alto que las nubes en el lugar más insospechado. He disfrutado de pequeños detalles, y he aprendido poco a poco en qué consiste la vida. Y el secreto...el verdadero secreto de todo está en no arrepentirme de nada...

Tolba Phanem - mujer, poeta africana.


Cuando una mujer de cierta tribu de África sabe que está embarazada, se interna en la selva con otras mujeres y juntas rezan y meditan hasta que aparece la canción del niño. Saben que cada alma tiene su propia vibración que expresa su particularidad, unicidad y propósito.
Las mujeres entonan la canción y la cantan en voz alta. Luego retornan a la tribu y se la enseñan a todos los demás.
Cuando nace el niño, la comunidad se junta y le cantan su canción. Luego, cuando el niño comienza su educación, el pueblo se junta y le canta su canción. Cuando se inicia como adulto, la gente se junta nuevamente y canta. Cuando llega el momento de su casamiento, la persona escucha su canción.
Finalmente, cuando el alma va a irse de este mundo, la familia y amigos se acercan a su cama e igual que para su nacimiento, le cantan su canción para acompañarlo en la transición. En esta tribu de África hay otra ocasión en la cual los pobladores cantan la canción. Si en algún momento durante su vida la persona comete un crimen o un acto social aberrante, se lo lleva al centro del poblado y la gente de la comunidad forma un círculo a su alrededor. Entonces le cantan su canción.
La tribu reconoce que la corrección para las conductas antisociales no es el castigo; es el amor y el recuerdo de su verdadera identidad. Cuando reconocemos nuestra propia canción ya no tenemos deseos ni necesidad de hacer nada que pudiera dañar a otros. Tus amigos conocen tu canción y te la cantan cuando la olvidaste. Aquellos que te aman no pueden ser engañados por los errores que cometes o las oscuras imágenes que muestras a los demás.


Ellos recuerdan tu belleza cuando te sientes feo; tu totalidad cuando estás quebrado; tu inocencia cuando te sientes culpable y tu propósito cuando estás confundido. No necesito una garantía firmada para saber que la sangre de mis venas es de la tierra y sopla mi alma como el viento, refresca mi corazón como la lluvia y limpia mi mente como el humo del fuego sagrado.

"Enamorarse y no" Mario Benedetti


Cuando uno se enamora las cuadrillas del tiempo hacen escala en el olvido, la desdicha se llena de milagros, el miedo se convierte en osadía y la muerte no sale de su cueva. Enamorarse es un presagio gratis, una ventana abierta al árbol nuevo, una proeza de los sentimientos, una bonanza casi insoportable y un ejercicio contra el infortunio. Por el contrario desenamorarse es ver el cuerpo como es y no como la otra mirada lo inventaba, es regresar más pobre al viejo enigma y dar con la tristeza en el espejo.

No me gusta...

No me gusta que se me acabe la yerba, no me gusta el olor a "pachuli" ni la nata que se le hace a la leche hirviendo, no me gusta la primavera, ni la gente que miente y no escucha, no me gustan los bichos, no me gusta peinarme, ni me gusta planchar, no me gusta la piel seca, no me gusta el tráfico, ni el agua fría de la ducha, no me gustan los espejos falsos, ni la gente que no lee, ni los ácaros del polvo, ni los hospitales, ni el olor a viejo, no me gusta el ruido de las obras ni el de los bomberos o la ambulancia, no me gustan las medicinas ni sentirme mal, ni tenerte lejos, no me gusta la distancia, ni las arañas, ni el olor a muerto, no me gustan los cementerios, no me gusta usar paraguas, no me gusta la gente que no toma decisiones a su debido tiempo, no me gusta que me etiqueten, no me gustan los babosos y los que siempre me cuentan lo mismo, no me gusta la gente insensible, no me gustan las resacas, ni que me corten las alas cuando más libre me siento. No me gusta que me despierten a gritos, ni sentirme encerrada, ni las consultas de los dentistas, ni la gente que se cree más lista que el mismísimo mundo, no me gusta la gente que dice "no me gusta" sin antes haberlo probado, no me gusta que me juzguen, ni tener las manos frías, no me gusta perder, no me gusta que las cosas no salgan como yo quiero, no me gusta no poder estar con vos en este momento...

....silencios...

Sé que te sientes tan solo que te duele, sé que no te gusta la gente, sé que tomas demasiados cafés, sé que piensas que la vida está pasando a tu lado y no sabes exactamente cómo y sé que te has obligado a no pensar en mí, porque es ridículo fantasear sobre alguien que has visto apenas dos veces.

EL VALIOSO TIEMPO DE LOS MADUROS

 Conté mis años, y descubrí que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante, que el que viví hasta ahora... 
Me siento como aquel chico que ganó un paquete de golosinas: las primeras las comió con agrado, pero cuando se dio cuenta que quedaban pocas, comenzó a saborearlas profundamente. 
Ya no tengo tiempo para reuniones interminables donde se discuten estatutos, normas, procedimientos, y reglamentos internos, sabiendo que no se va a lograr nada. 
Ya no tengo tiempo para soportar absurdas personas que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido. 
Ya no tengo tiempo para lidiar con mediocridades. 
No quiero estar en reuniones donde desfilan egos inflados. 
No tolero a maniobreros y ventajeros. 
Me molestan los envidiosos que tratan de desacreditar a los más capaces para apropiarse de sus lugares, talentos, y logros. 
Detesto, si soy testigo, de los defectos que genera la lucha por un majestuoso cargo. 
Las personas no discuten contenidos, apenas los títulos. 
Mi tiempo es escaso como para discutir títulos. 
Quiero la esencia, mi alma tiene prisa... Sin muchas golosinas en el paquete... 
Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana. 
Que sepa reír de sus errores. 
Que no se envanezca con sus triunfos. 
Que no se considere electa antes de hora. 
Que no huya de sus responsabilidades. 
Que defienda la dignidad humana. 
Y que desee tan sólo andar del lado de la verdad y la honradez. 
Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena. 
Quiero rodearme de gente que sepa tocar el corazón de las personas…. 
Gente a quien los golpes duros de la vida le enseñó a crecer con toques suaves en el alma. 
Sí, tengo prisa, pero por vivir con la intensidad que sólo la madurez puede dar. 
Pretendo no desperdiciar parte alguna, de las golosinas que me quedan… 
Estoy seguro que serán más exquisitas que las que hasta ahora he comido. 
EL VALIOSO TIEMPO DE LOS MADUROS
Mario de Andrade

Cómo hacerte saber que siempre hay tiempo?...


Cómo hacerte saber que siempre hay tiempo?
Que uno sólo tiene que buscarlo y dárselo.
Que nadie establece normas salvo la vida.
Que la vida sin ciertas normas pierde forma.
Que la forma no se pierde con abrirnos.
Que abrirnos no es amar indiscriminadamente.
Que no está prohibido amar.
Que también se puede odiar.
Que el odio y el amor son afectos.
Que la agresión porque sí, hiere mucho.
Que las heridas se cierran.
Que las puertas no deben cerrarse.
Que la mayor puerta es el afecto.
Que los afectos nos definen.
Que definirse no es remar contra la corriente.
Que no cuanto más fuerte se hace el trazo más se dibuja.
Que buscar un equilibrio no implica ser tibio.
Que negar palabras implica abrir distancias.
Que encontrarse es muy hermoso.
Que el sexo forma parte de lo hermoso de la vida.
Que la vida parte del sexo.
Que el "por qué" de los niños tiene un por qué.
Que querer saber de alguien no es sólo curiosidad.
Que para saber todo de todos es curiosidad malsana.
Que nunca está de más agradecer.
Que la autodeterminación no es hacer las cosas solo.
Que nadie quiere estar solo.
Que para no estar solo hay que dar.
Que para dar debimos recibir antes.
Que para que nos den también hay que saber como pedir.
Que saber pedir no es regalarse.
Que regalarse es en definitiva no quererse.
Que para que nos quieran debemos demostrar qué somos.
Que para que alguien sea hay que ayudarlo.
Que ayudar es poder alentar y apoyar.
Que adular no es ayudar.
Que adular es tan pernicioso como dar vuelta la cara.
Que las cosas cara a cara son honestas.
Que nadie es honesto porque no roba.
Que el que roba no es ladrón por placer.
Que cuando no hay placer en las cosas no se está viviendo.
Que para sentir la vida no hay que olvidarse que existe la muerte.
Que se puede estar muerto en vida.
Que se siente con el cuerpo y la mente.
Que con los oídos se escucha.
Que cuesta ser sensible y no herirse.
Que herirse no es desangrarse.
Que para no ser heridos levantamos muros.
Que quien siembra muros no recoge nada.
Que casi todos somos albañiles de muros.
Que sería mejor construir puentes.
Que sobre ellos se va a la otra orilla y también se vuelve.
Que volver no implica retroceder.
Que retroceder también puede ser avanzar.
Que no por mucho avanzar se amanece cerca del sol.


Cómo hacerte saber que nadie establece normas salvo la vida.
Mario Benedetti